• "Mejor tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo".
  • Cocinar con baja tecnología y algunas recetas de emergencia

  • Cocinar con baja tecnología y algunas recetas de emergencia

  • Preparar alimentos no solo es posible contando con sofisticadas cocinas, hornos y parrilleras. Existen otros muchos modos que son más adaptables a situaciones de emergencia como las que nos ocupan. Veamos algunas de ellas.

    Cocinar aves con barro. Aplicable a otras especies

    cocina con brasasLas brasas y el barro, dos cosas fáciles de conseguir en un ambiente natural y que hacen posible cocinar un ave o cualquier otro animal. ¿Cómo proceder? el primer paso es cazar el ave y a continuación retirarle las vísceras sin abrirlo. Para ello será suficiente introducir por el ano del animal una rama con bastantes nudos, girarla repetidas veces y extraerla.

    Este movimiento  permitirá el desprendimiento de los intestinos, por lo que al tirar de ellos conseguiremos  retirarlos por completo. Luego se lava muy bien con agua, introduciéndola por este mismo orificio y se le agrega sal y cualquier otro condimento disponible. De este modo el animal ha quedado completamente limpio y adobado para proceder a la cocción. Se cubre entonces primero con barro delgado y luego con otro más espeso, hasta conseguir una capa de aproximadamente 4 cm de espesor.

    La aplicación debe hacerse en dirección contraria al crecimiento de las plumas, para asegurarse una completa penetración. Una vez cubierto se procede a colocarle encima leña o cualquier otra materia candente para propiciar el endurecimiento del barro. Este método viene a suplir el uso del horno al crear una cámara cerrada para la cocción. El barro comenzará a agrietarse en señal que el animal está bien cocido. Lo mejor de todo es que las plumas se habrán adherido al barro y al retirarlo las arrastrará quedando la carne limpia y lista para comer.

    Cocinar envolviendo en papel de aluminio

    Este método puede usarse en sustitución del barro, presentando frente a él la ventaja de la facilidad de la envoltura de los alimentos y la posibilidad de agregarle aceite, vino o cualquier otro líquido para potenciar el sabor natural. Quienes lo adversan hablan de la trasferencia de aluminio a los alimentos y de la nocividad que ello supone para la salud en el largo plazo. Al igual que en el método anterior debe procederse a colocar por debajo de las brasas, los animales o tubérculos cuando ya estén herméticamente forrados en papel.

    Asar al espeto

    cocinar con fuegoEsta técnica de asar carnes y pescados resulta muy fácil y práctica, pues tan solo requiere de introducir una vara en el animal y presentarla al fuego directo, moviéndola frecuentemente para asegurar una cocción uniforme. La colocación de una pantalla alrededor de  las brasas ayuda a concentrar el calor y aligera el proceso, que dependiendo del tamaño del animal puede alcanzar varias horas. Esta forma de cocción es frecuente entre los productores de carne de res y búfalo en varios países, denominando a este plato “carne en vara”.

    Hervir agua en recipientes de madera

    No tener un cazo ni una olla a la mano para preparar una infusión o una sopa puede resultar frustrante, pero para un preparacionista no será ningún inconveniente si sabe cómo emplear recipientes de madera. La forma de hacerlo consiste en calentar unas piedras al fuego y luego introducirlas en el agua para aumentar su temperatura. Nada más fácil ¿verdad? Dos consejos adicionales, no intentes introducir algún metal candente pues podrías agregar toxinas al agua y asegúrate que las piedras no sean porosas y se deshagan al meterlas al agua.

    Construir un horno de leña con adobe

    Quienes son habilidosos construyendo con sus propias manos seguro  encontraran atractiva la idea de construir un horno de adobe. Este material es bastante maleable y fácil de obtener pues es un mezcla de barro y paja, lo  que permitió su uso durante mucho tiempo para elaborar ladrillos y emplearlo en la construcción de viviendas.

    Lo primero es conseguir la base para lo cual se puede utilizar cualquier superficie que sea plana y resistente, son ideales las de hormigón o ladrillos. De no tenerla disponible pues se elaborará de adobe, pero reforzándolo con botellas o piedras para mejorar su capacidad de soporte. Sobre ella se dispondrán en forma concéntrica los ladrillos de adobe para formar una cúpula y al llegar al extremo superior se le dejará una cavidad abierta no mayor a un puño, que funcionará a modo de tiro. En la parte frontal debe dejarse también un hueco terminado en forma de arco, de tamaño suficiente para introducir los alimentos y que deberá reforzarse colocándole en el borde ladrillos.

    La cantidad de calor que alcanzan las paredes del horno al encender la leña en su interior, es la necesaria para la cocción de los alimentos por lo que una vez caliente simplemente se apartan las brasas y se introduce la comida cruda.

    Chuño

    Lo incluimos por resultar útil, aunque no es propiamente un procedimiento de cocción. Es una técnica utilizada desde tiempos remotos por los habitantes del altiplano andino para conservar su principal producto agrícola, las patatas o patatas como allí se les llama. Además este método no solo les asegura el mantenerlas en buen estado durante un largo tiempo, sino que también les facilita el traslado pues logran reducir su peso considerablemente.

    Es una forma eficiente de hacer uso de las condiciones del medio ambiente natural que les rodea, pues se trata de alternar las bajas temperaturas de la noche con el sol del día, para provocar la deshidratación de la patata.

    Al revisar el proceso  podrá notarse fácilmente que no es necesario vivir en los Andes sudamericanos para replicar estas condiciones, pues un congelador nos las puede proporcionar. Comencemos a explicarlo tal como lo hacen en esas latitudes:

    Se extienden las patatas sobre una superficie plana y se dejan a la intemperie durante la noche. (En el caso de España bastará meterlas al congelador).

    Al salir el sol comenzará automáticamente el proceso de descongelamiento. En nuestro caso las sacaremos del congelador durante el día y las volveremos a meter en la noche.

    Cuando se observe que la piel ha comenzado a agrietarse debe pasarse a la siguiente fase, que no es más que el aplastamiento con el objetivo de eliminar el agua de la patata. En la medida que se produce la deshidratación la patata va perdiendo peso y tomando un color tirando a negro, aproximadamente dos días después ya estarán listas para almacenarlas.

    Hidromiel

    En situaciones de estrés y también para combatir el frio al estar a la intemperie son muchos los que sienten alivio al ingerir alguna bebida alcohólica. Esto no es algo nuevo pues desde tiempos lejanos los humanos han buscado producir licores de forma artesanal. El hidromiel es uno de ellos y por lo sencillo que resulta hacerla a continuación compartimos la receta.

    Ingredientes

    • 1 kg de miel de abejas
    • 2 ½ litros de agua
    • 3 gramos de levadura en polvo u 8 de levadura en pasta. Este ingrediente no es imprescindible pero acelera el proceso de fermentación.
    • 1 olla
    • 1 botella plástica
    • una manguera pequeña
    • un vaso con agua

    Procedimiento para preparar el recipiente de almacenamiento:

    Tomar la botella plástica e introducir en ella un extremo de la manguera, el otro se colocara dentro del agua que contiene el vaso. Lo que se persigue es dejar escapar el gas producido durante la fermentación, pero al mismo tiempo impedir la entrada de aire a la preparación.

    Preparación:

    Llena la olla con agua, hasta la mitad de su capacidad. Colocarla al fuego y calentarla hasta alcanzar los 50 grados de temperatura. Agregarle la miel y revolver con cuchara de madera hasta su completa disolución. Trasvasar a la botella plástica que ya está preparada.

    En una taza o vaso colocar un poquito de agua y añadir la levadura, dejándola reposar por aproximadamente 10 minutos. Transcurrido este tiempo, agregar el fermento de la levadura a la botella donde se ha colocado la miel. Cerrar y dejar durante un mínimo de dos semanas en un lugar oscuro.

    Te de hojas de pino

    Si estando en un ambiente natural sin nada a la mano para calentar el cuerpo más que agua, puede hacerse un té de hojas de pino. Esta bebida se preparará de manera idéntica a como se hace cualquier infusión, bastando colocar el agua a hervir, echarle un puñado de hojas partidas y dejar reposar. Antes de tomarlo debe colarse y conforme al gusto se puede endulzar con azúcar, miel o panela.

    Este té tiene como casi todo, sus partidarios y detractores. Para algunos es una excelente fuente de vitamina C en tanto que  para otros aun cuando no ponen en duda sus propiedades vitamínicas, representa un peligro para las embarazadas pues según dicen les puede provocar un aborto. Visto esto último se aconseja no ingerirlo en caso de estar en estado de gestación o si sospecha que pueda estarlo.

  • Artículos Relacionados