• "Mejor tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo".
  • Preparacionismo y entrenamiento ¿Cuál es la relación?

  • ¿Por qué es importante estar entrenado para sobrevivir?

    Buscar y ensayar la ruta de escape

    Ser un prepper requiere algo más que el tener un buen plan y un gran inventario de alimentos, agua potable, materiales y herramientas. Se necesita saber cómo ponerlo en práctica y como hacer buen uso de lo acumulado.

    Lograrlo supone dedicar tiempo a revisar y ejecutar las estrategias. Practicar con ahínco las formas de valerse por sí mismo, sea elaborando alimentos, obteniendo combustible casero o utilizando las herramientas.  Requiere además seguir una rutina para mantenerse en buena forma física. Sobre esos aspectos nos enfocaremos en los párrafos siguientes.

    Los preparacionistas están conscientes que la ubicación de un refugio es importante y saben además que lo ideal es situarlo en un lugar apartado de las grandes concentraciones de población, pues de este modo aumentan sus posibilidades de obtener los recursos necesarios para la supervivencia. Ante esto solo surge una dificultad ¿Cómo llegar en una situación caótica?

    Lo más probable es que un evento de esta naturaleza nos sorprenda en casa, en el trabajo o en la escuela, por lo que es imprescindible diseñar rutas de evacuación en cualquiera de estos escenarios. No debe olvidarse que quizás nos toque pasar por algún punto intermedio para  la recogida de nuestros hijos, de los víveres y puede que hasta del coche, así que no se olvide de incluirlos.

    No es suficiente con establecer las distintas rutas, debemos asegurarnos de conocerlas como la palma de la mano y ello solo lo lograremos practicándolas una y otra vez. Pero no basta con que el preparacionista la conozca bien, debe estar seguro que todo su grupo familiar también lo haga. A continuación daremos algunas recomendaciones para hacerlo sin crear terror o tensión.

    • Convertir esta práctica en un juego, haciéndolo de forma divertida como si fuese una excursión.
    • No exageres con la frecuencia, por lo general una práctica semestral puede ser suficiente.
    • Si es posible ensaya la ruta a diferentes horas puede que no sea igual recorrerla en el día que en la noche

    Entrenamiento físico

    Esto de planificar y ensayar la ruta de evacuación, mantener un buen acopio de comida, medicinas y agua potable y aprender algunos trucos para valernos por nosotros mismos está muy bien, pero de nada servirán si la condición física es inadecuada.

    Tampoco la idea es convertirse en míster universo ni nada parecido, pues en verdad un preparacionista debe tener fuerza muscular, pero sin excesos, sobretodo debe desarrollar la resistencia física necesaria para las tares que le tocará enfrentar, como largas caminatas cargando peso o las relativas a la construcción.

    Las caminatas diarias, en especial si se incorpora algo de peso son una buena idea.  El senderismo aún mejor, al hacerse por caminos más intrincados y sinuosos; la escalada es un plus. La natación y el ciclismo también son ejercicios muy apropiados para un preparacionista, este último es indispensable si ha previsto como medio de transporte para llegar al refugio, una bicicleta.

    Atiende a los miembros del grupo con problemas de movilidad

    Si dentro del grupo familiar existe algún miembro con movilidad reducida es un aspecto importante de considerar. Evidentemente no querrás dejarlo atrás, tanto por los lazos afectivos como por lo que puede aportar en otros sentidos gracias a sus competencias. Supone sin embargo un análisis específico, que incluya los modos de trasladar la silla de ruedas y especialmente la práctica del montaje y desmontaje.

    En muchas ocasiones confiamos en tener el manual a la mano, pero cuando hay nerviosismo no hay tiempo que perder leyendo pasos a seguir e instrucciones. Si ya los dominamos, no habrá lugar a equivocaciones.

    Entrenamiento de combate

    Un problema más asociado a la supervivencia, es el hecho de convertirse en blanco de quienes por no estar preparados; buscan alimentos, agua y refugio. Lamentablemente ello pone a un preparacionista en la situación de repeler el ataque y para ello ha de estar entrenado.

    Diseñar una estrategia de protección que involucre a todos los miembros de la familia es una de las reglas de oro para tener éxito. Cada uno debe tener una misión y tendrá que prepararse para cumplirla en el tiempo necesario para repeler la amenaza. Realizar sesiones de ejercicios defensivos es la única forma de lograr este objetivo pues solo la práctica hará posible el dominio de la técnica y la disminución del tiempo de respuesta. Recuerda que lo que está en juego son los insumos que les permitirán la supervivencia.

    Entrenamiento en primeros auxilios

    La buena voluntad y el deseo de ayudar son importantes, pero si no se tienen los conocimientos apropiados, esta conducta  más bien pueden agravar la condición de una persona herida.

    No estamos hablando de convertirnos en personal sanitario de buenas a primeras, pero sí de contar con conocimientos de primeros auxilios para paliar la situación hasta que lleguen los paramédicos. Tomar un curso es una excelente idea, pero si no está dentro de tus posibilidades entonces al menos consigue un manual para aprender algunas cosas fáciles como curar una herida, inmovilizar una extremidad rota o auxiliar a un ahogado. Eso sí, llegada la situación y ante un caso de gravedad extrema no es el momento de practicar.

    Chequeo médico

    Someterte a un examen médico una vez al año cuando menos, es imprescindible no solo para iniciar el plan de entrenamiento físico, sino para enfrentar con éxito cualquier condición de salud en caso de confinamiento en un refugio. Incluye a todos los miembros de la familia en este chequeo y así sabrán siempre la condición de cada uno.

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