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Preparar a un niño no consiste en enseñarle a resolver una emergencia solo. Consiste en que reconozca a los adultos de referencia, sepa pedir ayuda y practique unas pocas acciones tranquilas. Los ensayos deben adaptarse a su edad, comprensión y necesidades.
Explica el objetivo con palabras cotidianas
Presenta la actividad como una forma de organizarse: «Vamos a aprender dónde está la luz y cómo encontrarnos». Evita imágenes alarmantes y escenarios catastróficos. Permite preguntas y deja claro que los adultos se encargan de las decisiones. Detén el juego si genera miedo o malestar.
Juego 1: encuentra la luz
Con iluminación normal, pide que localice una linterna guardada en un lugar accesible y acordado. Enséñale a encenderla sin apuntar a los ojos. Después, devuélvela al sitio. No hace falta apagar toda la vivienda, vendar los ojos ni crear obstáculos. El objetivo es recordar una ubicación y un gesto.
Juego 2: mi tarjeta de contacto
Prepara una tarjeta con los adultos acordados y sus teléfonos. Practicad decir el nombre y explicar que necesita ayuda a una persona de confianza. No publiques esos datos en redes ni los muestres en una etiqueta exterior visible para cualquiera. Revisa que la información siga actualizada.
Explica cuándo se utiliza el 112 y que nunca se llama para jugar. Practicad la conversación con un teléfono de juguete o un dispositivo sin conexión, sin marcar números reales.
Juego 3: el punto de encuentro
Elegid un lugar cercano y seguro para una salida de casa y otro plan si no podéis reuniros allí. Recorredlo juntos en condiciones normales. Un niño no debe atravesar humo, agua, tráfico o una zona acordonada para cumplir el plan: debe seguir al adulto responsable y las indicaciones de emergencias.
Tareas que ayudan sin cargar responsabilidades
Actividad Responsabilidad adulta Elegir un objeto de consuelo Comprobar que cabe y es seguro Reconocer su botella Gestionar agua y necesidades personales Guardar la tarjeta Actualizar teléfonos y proteger datos Recordar dónde está la linterna Revisar pilas y mantenerla accesible No asignes a un menor rescatar mascotas, cerrar suministros ni cuidar solo de otra persona durante una emergencia.
Coordina el plan con el colegio
Consulta cómo se comunican incidencias, quién puede recoger al menor y qué documentación exige el centro. Un plan familiar no sustituye el protocolo escolar. Actualiza autorizaciones por los canales del centro y acuerda una alternativa si el adulto habitual no puede llegar.
Termina con algo que salió bien
Una sesión breve es suficiente: dos o tres tareas, un repaso y una actividad normal. Pregunta qué resultó confuso y corrige el plan, no al niño. Repite cuando cambien domicilio, colegio o contactos. Si existe una dificultad de movilidad, comunicación o comprensión, adapta el ensayo con quienes conocen sus apoyos.
Una sesión de diez minutos, paso a paso
Este ejemplo es una propuesta de juego, no un simulacro oficial. Empieza explicando que no ocurre ninguna emergencia. Dedica unos minutos a encontrar la linterna y la tarjeta, después ensaya una conversación con un adulto y termina devolviendo cada objeto a su lugar. Mantén la luz normal y deja que el niño pare o haga preguntas.
En la conversación puedes preguntar: «¿Cómo te llamas?», «¿Qué adulto está contigo?» y «¿Dónde está tu tarjeta?». Practica solo datos que comprenda y pueda expresar. Si utiliza pictogramas, comunicación aumentativa o apoyos visuales, incorpora esos recursos al plan habitual en lugar de exigir una respuesta verbal.
Qué revisar según la autonomía del menor
- Necesita ayuda en casi todo: que reconozca al adulto y un objeto o señal familiar; el adulto lleva el equipo.
- Puede seguir instrucciones sencillas: localizar una luz y acompañar al adulto por el recorrido acordado.
- Tiene mayor autonomía: explicar el punto de encuentro y ensayar un mensaje breve sin divulgar datos a desconocidos.
Estas situaciones no son edades mínimas ni una prueba que deba superar. Ajusta las tareas a la comprensión, movilidad y estado emocional de cada niño.
Si los adultos están en lugares diferentes
Decidid quién contacta con el colegio, quién figura como persona autorizada y cuál es la alternativa si no puede llegar. Anotadlo en el plan de los adultos, no como una obligación del menor. Después del ensayo, pregunta qué parte recuerda y cuál cambiaría. Si aparece miedo, vuelve a una actividad cotidiana y adapta la próxima práctica; repetirla con presión no mejora la preparación.
Continúa preparando tu plan
Consulta el kit familiar y la organización de las comunicaciones.
Fuentes y ampliación: SCEMD: planificación familiar con niños y NYC Health: apoyo familiar. Los ejemplos y las fichas de organización son propuestas propias para adaptar a cada hogar.


